sábado, 24 de abril de 2021

Catherine Lamb & Johnny Chang - Viola Torros (2018)


Este es un trabajo de reconstrucción (o presunción) histórica llevado a cabo por Catherine Lamb y Johnny Chang, dos músicos que interesados en la figura y vida de la artista Viola Torros, comenzaron a seguir sus rastros, sus evidencias, su historia, su sutil legado plasmado en grabados antiguos y otros restos, para así tratar de reconstruir lo que fue su música. No se sabe a ciencia cierta quien fue Viola Torros, hay muchos indicios que marcan que fue una compositor y música proveniente de familias de intelectuales y filósofos dedicados al arte y la poesía. Se dice que nació y vivió en el período védico tardío, especialmente en Europa Central, alrededor del 1050 d. C., y que tuvo injerencia en su momento como una música con cierto renombre. Cuando era una joven adolescente Torros comenzó a vagar grandes distancias, buscando lo desconocido o lo que no podía ser determinado o contextualizado con precisión. Se han encontrado rastros de su temprana presencia tan al este como la actual Mongolia, tan al sur como Mauritania y tan al oeste como Francia.

Catherine Lamb habla en una entrevista sobre la experiencia y origen de esta música: ‘’El verano que llegué a Berlín, comencé a reunirme con Johnny en temas relacionados con la música y él comenzó a mencionar a una compositora de la que estaba aprendiendo, llamada Viola Torros. No entendí muy bien quién era hasta que empezamos a hablar sobre ella y la música que debía haber estado haciendo, y cómo podría haber sido su vida. Comenzamos a buscar sus fragmentos y los colocamos juntos, discutiendo lo que podrían estar indicando. Pronto quedó claro que no estábamos completamente seguros de su origen, ni siquiera de su período exacto de existencia, o dónde podría haber estado, o qué la habría influenciado. Creo que ambos empezamos a darnos cuenta de que había muchas incógnitas sobre ella. Sabíamos que ella existía, esta no era la pregunta para nosotros pero cómo todos estos fragmentos que estábamos encontrando hicieron lógica juntos y se convirtieron en nuestro trabajo. Desde entonces creo que hemos estado cuestionando muchos aspectos elementales de la música clásica, en nuestra búsqueda por encontrar los puntos nodales de sus exploraciones musicales. Obviamente, nos acercamos a la investigación con nuestros propios filtros o entendimientos, pero creo que hemos encontrado pequeñas aberturas hacia otras percepciones que podrían haber sido suyas. Parte del trabajo es que es importante imaginar una realidad diferente en el proceso. Cuando comenzamos a sonar los fragmentos por primera vez, estábamos mirando sus diversos materiales melódicos y viendo cómo parecían siempre coexistir con otros elementos que parecían contrarios a esos materiales. Así que recuerdo que estábamos sonando un tono juntos al principio, tratando de encontrar dónde las articulaciones de ese tono sugerían una melodía.’’ 

Johnny Chang: ‘’El trabajo en curso con Catherine en la presentación de fragmentos de Viola Torros ha sido una experiencia muy enriquecedora. A menudo, el proceso que hemos adoptado se parece bastante al de la arqueología experimental. Por ejemplo, se determina un área geográfica a través de la cual Viola T. pudo haber viajado, de la cual se extraen y referencian materiales musicales relevantes. Desde este punto de partida, podrían deducirse salidas creativas plausibles de Viola Torros, que luego se actúan o actualizan.’’

 ‘’Viola Torros’’, lanzado en 2018, es un disco doble compuesto por dos propuestas del mismo estilo pero de diferente índole, divididas respectivamente en los dos discos que componen el trabajo. El primer disco está dedicado exclusivamente para dos extensas composiciones de alrededor de cuarenta minutos cada una, dos exploraciones compositivas recreadas a través de una suerte de reconstrucción arqueológica con la que se logró recolectar ciertos fragmentos de la música supuestamente original de Viola Torros, fragmentos que se utilizaron uniéndolos como forma de ubicarse lo más fielmente posible a cómo podrían haber sido compuestos y predispuestos originalmente por la autora y en base a ello, Lamb y Chang, crearon (o recrearon) una serie de dos composiciones de profundas implicancias teóricas y suntuosas búsquedas de rastreo histórico y reconstrucción cultural, quedando como resultado un sonido supuesto, surgido del imaginario de estos músicos que, desde la visiones de la actualidad, reunieron los rastros y reconstruyeron una música perdida en el tiempo.

El resultado musical de esta experiencia es un sonido compuesto exclusivamente por el sonido del dúo de violas ejecutadas por Lamb y Chang, dos expertos en la materia de músicas vanguardistas académicas con exploraciones de interacción de tonos, contrapuntos, y experimentación con armonías y melodías, por lo que parecen ser los indicados para recrear esta música que es tan simple como la ejecución de dos viola al unísono interpolándose entre sí pero tan compleja como una extensa sesión de cuarenta minutos con exploraciones instrumentales tejidas con tonos superpuestos y contrapuestos en un juego a dúo por los músicos para crear una extensa red armónico-melódica de aire minimalista que intenta recrear algunas de las experiencias perdidas del vanguardismo en la etapa pre clásica; producto de la una profunda investigación histórica que obtuvo visiones significantes de fuentes actuales como de fuentes históricas de supuestas influencias étnicas que Viola Torros pudo haber tenido en su experiencia artística hace mil años atrás.

El segundo disco de este trabajo está compuesto también por dos piezas, pero esta vez repartidas en la autoría, la primera de ellas es ‘’Citaric Melodies III’’ (ejecutada por Suidobashi Chamber Ensemble y grabada en Tokio el 19 de Febrero de 2018) de Johnny Chang, y la segunda es ‘’Prisma Interius VI’’ (grabada en Berlín el 26 de Octubre de 20017) de Catherine Lamb. Siguiendo la línea plasmada al comienzo de la obra, los autores se reparten esfuerzos y continúan en un minimalismo instrumental, de sutil ejecución y plasmado en piezas de muy extensa duración que intentan desafiar la noción convencional de armonía y tempo y se despliegan en extensas composiciones, esta vez no solo interpretadas por violas sino apareciendo otros instrumentos como algunos instrumentos eléctricos como guitarras y sintetizadores; de todas formas la instrumentación continua siendo totalmente minimalista, a tal punto que no se logra detectar fácilmente de qué instrumentos se trata, cuál es su función y tampoco se puede escuchar a dichos instrumentos eléctricos sonando de la manera convencional cual la conocemos en el común popular sino que continúan siendo ejecutados en formas tímbricas minimalistas y delicadas, quedando la identidad de cada participante sutilmente disimulada en un sonido irreconocible y poco común para el convencionalismo académico.

Johnny Chang recuerda sobre sus composiciones: ‘’En el caso de Citaric Melodies , los músicos reciben algunos principios rectores, que se refieren específicamente a la flexibilidad individual. Las pautas son menos limitantes, sino más bien una invitación a considerar (y reconsiderar) la propia toma de decisiones con respecto a la creación de melodías, así como la escucha interactiva y la interpretación receptiva entre los intérpretes. Durante este proceso, surgieron muchas más preguntas, de las cuales hicimos ciertas y procedimos según fue relevante para los arreglos en los que estábamos trabajando: ¿Qué constituye una melodía? ¿Cuáles son los requisitos mínimos de tono (o rítmico) de una melodía para que salga a la superficie y se perciba como tal, “melodía”?  ¿O es necesario algún requisito?’’

Catherine Lamb sobre su proceso de grabación: ‘’El sonido del sintetizador lo generan los micrófonos y los filtros. Lo ideal es que los micrófonos estén situados en el mismo entorno (o vecino) al que están escuchando los micrófonos, de modo que dondequiera que se produzca el material musical, el micrófono esté escuchando directamente afuera al mismo tiempo. Dependiendo del espacio particular y la situación donde se lleva a cabo la actuación, este concepto a veces ha sido cuestionado. Por ejemplo, en espacios muy aislados, o espacios sumergidos dentro de edificios que están bastante separados del mundo exterior, ha habido ocasiones en las que he tenido que utilizar grabaciones relativas para el sintetizador. Pero creo que es importante que todavía exista alguna correlación con el espacio de escucha. Entonces, por ejemplo, la grabación debe realizarse cerca del espacio de actuación, o en un momento similar, o dentro de la memoria del oyente, de alguna manera. Encontrar la atmósfera circundante. Mi pregunta con el sonido exterior es cómo examinar nuestros límites con respecto a la escucha filtrada, o hasta dónde podemos filtrar nuestro entorno y encontrar un hilo infinito. De modo que si uno escucha un avión en el aire, esta curvatura se corta directamente, al mismo tiempo, en el sonido del sintetizador. De esta manera, lo que esté escuchando el micrófono se filtra directamente en el material de la pieza musical, encajando espectralmente en, en este caso, lo que está haciendo Johnny.''

Cod: #1022

martes, 20 de abril de 2021

The End - Svårmod Och Vemod Är Värdesinnen (2018)

Este es un trabajo experimental que toma un poco de aquí y de allá: jazz de vanguardia, rock alternativo, ruido, sumado a los excelentes ejecutantes y cantante que componen la agrupación, para dar vida a un sonido que no es algo nuevo a esta altura pero que sí es una experiencia asombrosa para sumergirse y explorar el ingenioso mundo sonoro propuesto, con varios momentos afortunadamente desconcertantes, sonidos y ruidos combinados entre algunas texturas y estructuras por momentos complejas, y como ingrediente especial la tan particular voz de la cantante experimental etíope Sofia Jernberg, quien demuestra todo su repertorio entre voces habladas, cantos de diferentes intensidades, y algunos momentos de técnicas vocales irreconocibles que se cohesionan muy bien con el resto de la banda y enriquecen la experiencia sonora del álbum. Ella se encuentra a la altura de la ocasión y haciendo uso de sus repertorios técnicos, por momentos desconcertantes, puede aplicar su voz como un instrumento más a la altura de la extravagancia general de la instrumentación.

No hay realmente una etiqueta que pueda signar esta experiencia, hay riffs que provienen del rock, aplicaciones y líneas que recuerdan al jazz, hay un aire progresivo en muchos momentos, hay ruido, y también hay mucha experimentación volcada en piezas de desconcierto general pero aunadas de manera formidable y no caótica. Toda la experiencia musical del disco representa una búsqueda alternativa por tierras algo oscuras que se extienden en piezas de gran participación instrumental en las diferentes fusiones que proponen.

Hay un par de piezas aquí que son realmente extensas, de alrededor de catorce minutos cada una, por lo que la relación con lo ‘’progresivo’’ se tiende de inmediato, no siendo seguro que lo sea pero de todas formas son momentos en los que la banda se aboca a exploraciones sonoras en extensas sesiones donde ocurre realmente de todo y exploran un sinfín de intensidades entre ruidos, líneas de saxo, cantos dulces y diversas estructuras, emprendiendo un viaje de transito por tierras oscuras y perversas. 

El cariz de esta propuesta roza lo gótico y oscuro pero este carácter es solventado por instrumentaciones rápidas y frescas, con ruidos no difíciles de escuchar y vanguardismos que enaltecen la propuesta y la sacan de lo rotundamente sombrío, volviéndose un trabajo con su propia luz y su propio misterio. Hay un exotismo que se puede apreciar especialmente en las piezas más extensas donde se sumergen en ambientes creados de pequeños vanguardismos y grandes experimentos y en los que alcanzan momentos inesperados pero entendibles teniendo en cuenta el calibre creativo que surge ya desde el primer momento. 

El trabajo comienza con una pared de ruido, puro y duro, al que se le agregan algunos instrumentos para comenzar una estructura, pero ese comienzo en una declaración de intenciones, utilizando el ruido como un elemento más en la fusión de ideas y en la puesta sonora general, no llegando nunca a desbordarse, sonido al que manejan de buena manera para que funcione como conector y como aglutinante de las estructuras.  La perpetua oscilación entre instrumentos obsecuentes a su propia propuesta da vida a un aura sonora tanto vanguardista como rockera y jazzera, pero quedando estos elementos ahogados en un todo que nos anuncia que habrá muchos momentos para explorar y experimentar.

Ellos parecen sonar como un avezado colectivo vanguardista y en parte lo son ya que dos de sus miembros (Mats Gustafsson y  Sofia Jernberg) son parte a la vez de otra banda como la flamante Fire! Orchestra, por lo que tenemos espiritus inquietos interesando en la fusión y la experimentación. The End es un supergrupo construido alrededor de los saxofonistas Mats Gustafsson (The Thing, Fire! Orchestra) y Kjetil Møster (The Core, Møster!), con la guitarra de Anders Hana (Moha !, Ultralyd), la fuerza implacable del baterista Greg Saunier (Deerhoof) y superpuesta con la pura emoción vocal de Sofia Jernberg (Fire! Orchestra). Su inquebrantable debut fue lanzado en 2018 por el sello RareNoise, ‘’Svårmod Och Vemod Är Värdesinnen’’ (un título cuya traducción aproximada del sueco podría decirse como ‘’La melancolía oscura y la tristeza son sentidos para ser valorados’’).

Cod: #1020

lunes, 19 de abril de 2021

Abraxasaxophonic - Smooth Jazz Vagina (2001)


Arrington de Dionyso (4 de enero de 1975) es un particular personaje (saxofonista, cantante) del under norteamericano con una interesante carrera. Arrington estableció la banda Old Time Relijun en Olympia, Washington, Estados Unidos en 1995, grupo que lanzó ocho discos en el reconocido sello independiente ‘’K Records’’ de Calvin Johnson y realizó una extensa gira por América y Europa durante los siguientes quince años.

‘’Smooth Jazz Vagina’’ es el primer y único álbum de Abraxasaxophonic, un pseudónimo no tan secreto con el que se presentó eventualmente Arrington de Dionyso para este proyecto donde experimenta con sonidos alterados y presenta un ingenioso invento consistente en él mismo tocando el saxo, con el sonido distorsionado, sobre un audio de radio en vivo en la que el locutor presenta al ‘’smooth jazz’’, presentación con la que van apareciendo algunas canciones irreconocibles ya que ese audio de radio también está alterado y distorsionado, por lo que nada se logra comprender realmente.

Este es un invento extraño, desconcertante y atípico, donde el saxofonista deja sus eclécticas líneas improvisadas en un estilo de libre ejecución, similar al free jazz salvo por el hecho de que en esta oportunidad no se trata de una banda la que acompaña al músico sino, como se dijo antes, sonidos distorsionados de radio; al combinación entre estos dos elementos, en estados alterados, crea una sensación de incertidumbre, incongruencia, en la que nada tiene sentido salvo por que el smooth jazz suena de fondo 

Solo los tracks 1 y 2 son parte del lanzamiento original, los tracks de 3 al 7 son bonus tracks. Por lo que tenemos un trabajo originalmente de corta duración, aunque el sonido no necesita de más tiempo para demostrar que se trata de algo totalmente fuera de lo común, incluso puede sonar difícil de escuchar dentro del ámbito mismo del free jazz que, dentro de espectro, con instrumentaciones convencionales suena más coherente, pero Smooth Jazz Vagina no espera nada de nadie. Este extraño artefacto fue lanzado por el sello discografico N.G.W.T.T. (siglas que en inglés significan "Nada se pone peor que esto"), eso lo dice todo; lanzado en el año 2001.

Otra particularidad de este delirio sonoro es que, en medio de este ambiente descocido, aparece la voz de Arrington de Dionyso pero de forma también atípica. Sobre el final de la segunda pieza que componía el lanzamiento original aparecen algunos cantos guturales que recuerdan a los cantos de monjes en culturas originarias asiaticas, reflejando que el artista maneja una técnica de canto particular, un particular detalle que dura realmente poco pero que no sorprende dentro de tanta extravagancia.

La primera mitad de los temas bonus presenta varias piezas cortas grabadas en la misma época (algunas que suenan como fragmentos de piezas de Old Time Relijun, otras más en línea con el trabajo en solitario de Arrington), con la segunda mitad extraída de su obra maestra, "Slow Dancin 'Under the Moon Tonight ", sobre lo que el autor dijo: "... se grabó en algún momento de 2010 utilizando el software Songsmith". Es uno de los álbumes más insoportables y abrasivos jamás hechos por Arrington de Dionyso.

Cod: #1019

jueves, 15 de abril de 2021

Boredoms - Boretronix 1 (1988)

Los Boredoms, siempre dentro de su línea de incorrección musical, no se pueden evitar el desastre y el caos como forma de expresión, presentando escenas musicales grotescas que horrorizarían a cualquier buen peregrino, estilo que comenzó tan fuerte al principio de su carrera y que caracterizó fielmente sus primeras producciones, característica que con el paso de los años y a través de sus tantas publicaciones se fue puliendo y sublimándose en formas más sutiles. Esta es su primera publicación y es la incorreción artística en carne viva, con un vanguardismo que funciona entre el ruido, la experimentación y el post punk, para crear con ello, a través del mismo delirio, un sonido descocido de su lógica, traído desde portales de insolencia, de una bruta expresión sin medida que buscaba siempre chocar y desconcertar.

A lo largo de más de 20 años, el fundador y líder de la banda Yamatsuka Eye, junto con su colaborador frecuente Yoshimi, ha llevado a la banda a un viaje por una carretera cósmica, desde los primeros pantanos del caos hasta tiempos de frenesí tribal, tranquilidad oceánica y construcciones sónicas masivas. Quizás lo más notable es el compromiso incesante con la visión y búsqueda artística por encima de todo, y los efectos de ese compromiso han quedado plasmados en su discografía. No se puede exagerar la influencia de Boredoms en la música underground, experimental, de ruido y basada en la interpretación.

El espectáculo en vivo frenético y maníaco cimentó su reputación. El increíble poder rítmico, los inteligentes golpes melódicos y la pura intensidad caótica de la banda para enfrentarse entre sí de maneras que quizás nunca antes se habían escuchado o visto. El resultado fue tanto una popularidad creciente bien ganada como algo inaudito: un importante acuerdo de sello, en Japón, para una banda incorregiblemente independiente que exigía el control total. Fuera de Japón, los Boredoms también han dejado su huella. Desde sus asociaciones con bandas como Sonic Youth hasta sus explosivas giras por Estados Unidos y Europa, los Boredoms fueron parcialmente responsables de abrir los ojos de los oyentes de este país a las posibilidades de la escena musical japonesa.

Los primeros Boredoms aparentemente aprovecharon esa energía caótica y comenzaron a fusionarla en un formato de rock influenciado por No Wave. Una de las primeras publicaciones del grupo en su era temprana fue ‘’Boretronix 1’’, presentada en formato cassette en 1981, lanzamiento que no fue reeditado oficialmente desde entonces. En este extraño artefacto nos encontramos con un delirio que se desata desde el primer instante y que no baja de su limbo descosido hasta el último segundo del trabajo, presentando con una fuerza inusitada una serie de atascos punk/rock con alocadas guitarras y frenéticas baterías con las que alcanzan un caos que fue característico de los primeros años del grupo. A esto hay que sumarle todo el repertorio de agregados que condimentan el frenesí instrumental: el ruido, el caos y desconcierto general, el delirio entre gritos y ejecuciones rabiosas, los saltos de cintas con los que parecen haber retocado la grabación original.

El elemento primordial del cual se compone este sonido es la discontinuidad, es esa tendencia a romper con lo lineal de la canción, ramificándose en estructuras disonantes, atemporales, que se hacen y deshacen en un continuo que avanza en el tiempo y que demuestra la lucidez que poseían a la hora de manejar los espacios y los tiempos y, entre el caos, usarlos a su favor para la construcción del sonido desde una mirada totalmente atípica y característicamente propia; sin esa lucidez no podrían haber hecho nada ya que esto no es solo ruido y caos agolpado al azar, en este delirio hay una visión que aglutina las distintas ocurrencias sonoras en una sola masa unificada y cohesionada desde el vanguardismo y la búsqueda artística.

Este lanzamiento está compuesto tanto de grabaciones en estudio como de grabaciones en vivo, lo que nos da una noción aun mayor de su quehacer musical, entre los delirios de estudio y las extasiantes presentación en vivo donde se aprecia la fortaleza y el delirio manifestándose en el corazón mismo de la banda en su puesta pública. No es un sonido cómodo ni pop para poner de fondo en una fiesta animada, es más bien un desorden musical al que seguramente muy pocos querrán acercarse y con razón, ya que esto es el delirio en si mismo.

Hay un elemento rockero presente en sus bases, cuando estas se hacen presentes en medio del caos, hay una característica rockera, una vena poderosa, ahogada por el delirio pero allí está, tomada del post rock cuando no existía tal cosa, tomada del punk, con arremetidas portentosas pero simples a la vez, repletas de distorsión y ruido, acompañadas por unas voces/gritos que vienen del corazón del under japonés para erigirse como un canto indeleble que exalta el elixir de una flor de un exotismo ruidoso, una expresión tan grotesca como parpadeante y fulgurante en su propio desconcierto. En la página web de la banda ellos declaran: ‘’Después de casi dos décadas de ruido, caos, post-rock antes de que existiera tal cosa, experimentación tribal, remezclas, hazañas de intensidad rítmica que inducen al trance, cambios de alineación, colaboraciones continuas y hacer lo que quieran independientemente de las tendencias y la moda, El aburrimiento continúa y sigue siendo tan vital como siempre.’’

Después del lanzamiento de Chocolate Synthesizer, los Boredoms comenzaron a evolucionar lejos del caos-rock de su pasado. Super Ae de 1998 evocaba ritmos tribales así como krautrock electrónico… un conjunto de canciones que inducen al trance y están llenas de elementos tribales. En su serie de discos Super Roots (1993-1999), Boredoms expandió su ideal de música extática, atronadora y repetitiva, impregnada de power rock, ritmos electrónicos y encantamientos psicodélicos. En ese momento, Eye también se involucró más en pinchar y incursionar en la cultura rave de Japón, lo que resultó en la serie Rebore de remixes de Boredoms. Después de una ausencia prolongada, sus discos "Seadrum / House of Sun" finalmente se lanzaron en 2005. Boredoms se reformó como un conjunto solo de percusión en el nuevo milenio, expandiendo su paleta estilística con diversos elementos de varios géneros: drones, técnicas de "phasing" tomadas del minimalismo académico, tambores tribales, 'ritmos curativos' chamánicos, etc.

Cod: #1018

lunes, 12 de abril de 2021

Neptunian Maximalism - Éons (2020)

Trazas de metal y trazas de un rupturismo vanguardista oscuro se cuecen en la caldera viva que desangra su estigma como la dejadez de una expresión máxima y elocuente que funciona dentro de su mismo espectro que a su vez, planteado en un sentido de desoladora sinfonía, arrasa con fuerza todo espectro aural sondeando un enorme campo con sus redes de ultrasonido y ultraplasmacion para volver a la esencia viva con una expresión de conceptos propios, propias visiones, propios experimentos y propias concesiones que se pergeñan en un quehacer unificado en la plasmación de diferentes concepciones de una sofisticación progresiva sin nombre. Nada queda claro salvo que el banda se propicia a sí misma en un experimento de grandes implicancias y concernencias volcadas al servicio de una visión por demás oscura e insondable.

Es difícil de precisar o determinar el origen o trama de esta propuesta, sus implicancias son enormes y consisten en la unión de un sinfín de elementos que se funden en una sola expresión experimental, funcionando  en una danza perversa repleta de sonoridades de origen desconocido. Hay modernismo, progresividad, espacialidad, orquestación, líneas de viento provenientes de lo que parecería un jazz vanguardista, ritmos tribales, arremetidas de metal, aplicaciones de distorsiones y cantos corales, todo esto y más unido bajo una concepción atípica de construcción sonora por lo que el resultado es algo nunca antes visto ni escuchado, una propuesta perversa.

Es como si muchas casualidades se hubieran desatado en un solo proyecto, muchos estilos fueron a dar origen a uno nuevo, uno indeterminado, indefinible, misceláneo en su propio caldo de cultivo creacionista e indeterminado que logra el caos en las definiciones que están dando vuelta sobre el estilo de la banda, a la cual se le atribuye un sinfín de géneros ante la imposibilidad de nombrar bajo un solo nombre lo gigante de su propuesta, un atrevimiento que rompe con las tradiciones intelectuales, rompe con el conformismo del mundo del rock progresivo, rompe con el jazz vanguardista y se plasma, sentando sus propias bases, en auras sonoras indefinidas de un calibre que se desenvuelve y se extiende hacia terrenos no explorados anteriormente.

Viejas tradiciones del vanguardismo se unen con nuevas concepciones futuristas de un pasado remoto y un futuro antiguo que se extiende desde los orígenes de la humanidad, pasando por las diversas eras que conducen hacia las formas culturales y geológicas actuares. Es una plasmación que se funde en la visión misma de una tierra que está por concluir y que en su danzan cósmica sincronizada con los espectros solares alcanza el encuentro con esferas etéreas de donde provienen las trazas de una nueva etapa celeste que proveerá a todo ser vivo de una reverberación áurica que soslaye lo material del espectro humano  y se presenten en el devenir de la humanidad.

Hay un misterio aquí, quizás oscuro, quizás perverso, de notable fuente espiritual y gran plasmación etérea que da como resultado a esa masa sonora innombrable que ha confundido a los oyentes y hasta a los más avezados oyentes y reseñadores. Guillaume Cazalet, "para ciertos científicos, si no hubiéramos gobernado la Tierra, se suponía que los elefantes estaban en la cima de la pirámide de la vida terrestre". La ambiciosa trilogía de álbumes de “Éons” es una experiencia musical de proporciones gigantescas donde cada capítulo es parte de un ritual fascinante, una masa cósmica de luz y oscuridad.

Nada queda claro salvo que esto puede ser pergeñado solo por un gran número de participantes, y eso ocurre de hecho, siendo este el producto de un colectivo de artistas, una comunidad de “ingenieros culturales” que utilizan sonidos con una formación variable. El proyecto fue iniciado en 2018 por el multiinstrumentista Guillaume Cazalet (Czlt, Jenny Torse, Aksu), quien reunió al veterano saxofonista Jean Jacques Duerinckx (Ze Zorgs) y dos bateristas, Sebastien Schmit (K-Branding) y Pierre Arese (Aksu). . En 2020, Stephane FDL y Lukas Bouchenot tomaron la batería. Reshma Goolamy (bajo), Romain Martini (guitarra), Alice Thiel (sintetizadores, guitarra), Joaquin Bermudez (saz, setar), Didié Nietzche (paisajes sonoros) y Leslie V. (escenografía de magia negra) se unieron en 2019, cambiando así la banda hacia una verdadera orquesta infernal.

Cod: #1017